Por: Ana Lilian Lobato Rodríguez.

José Martí: hombre de pequeña estatura pero de mente profunda, era una especie de micro universo resumido. Multifacético y vivaz, supo captar la luz del mundo gracias a la amplia percepción de su pluma. Su tinta plasmó diversos sucesos acaecidos durante el siglo XIX así como de épocas precedentes. Con arabescos de palabras nos permitió transitar por el cosmos de la política, las ciencias y las bellas artes; cada acontecimiento narrado encerraba una crónica congelada de una personalidad, un hecho o un mero transeúnte que captó su atención.

Su genialidad ha perdurado en diversas esferas, en especial en el campo de la ciencia, por ello Juventud Técnica se suma a la conmemoración del aniversario 155 del natalicio del Apóstol.

Valioso es el anecdotario martiano dedicado a la vida de reconocidos científicos. Una pequeña muestra de ello recopila el libro Las anécdotas que nos contó Martí, minuciosa selección realizada por la Doctora en Ciencias Pedagógicas María Antonia Rodríguez del Castillo. De ese muestrario, existen dos pinceladas que dio nuestro José Martí al referirse a la vida del biólogo y químico francés Louis Pasteur y al inventor estadounidense Peter Cooper.

“La sangre que cuestan todos los triunfos.

Pasteur ama la ciencia como a una hija. La estudia con fidelidad, con ansia y con esmero. Daría por ella su vida, y ha estado ya a punto de darla. Entraba a su casa un amigo a darle la noticia de su elección en la Academia, y no lo halló trémulo de deseo como autor nuevo que espera noticias en la noche del estreno de su drama, sino sentado ante una vasija de agua, bañándose los bordes de una peligrosa herida que acababa de hacerse en su laboratorio. Y eso cuestan todos los triunfos: sangre. De las venas, o del alma.”

“El buen Peter.

Nada es más adecuado que la vida de Peter Cooper para calmar la impaciencia que ciega y trastorna a las clases trabajadoras. Nació de padres tan pobres, que a los cinco años ya ayudaba a sus padres a vender cerveza; a los diez años, ya era sombrerero; a los quince, trabajador en coches e inventor de máquinas para mejorarlas; a los veinte fabricante de máquinas para cortar telas; a los 29, artesano holgado cuya mujer guisaba la comida, por lo que como el buen Peter había de mecer al niño mientras se hacía el guiso, inventó una máquina que a la vez mecía al niño, espantaba a los insectos que turbaban su sueño, y ponía en movimiento una caja de suave música.”

Louis Pasteur: (1822-1895), químico y biólogo francés que fundó la ciencia de la microbiología, demostró la teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades