Por Damián Purión Rodríguez.

Todo empezó con un silencio negro sin estrellas, sin luz, sin pensamiento; pero tal vez en otra dimensión con todo aquello. En un lugar tan lejos como cerca, tan real como ficticio, tan isótropo como hubbiano. No había materia y si la había. No existía un punto límite, pero todo estaba limitado. El tiempo…, qué decir del tiempo… ¿Se lo imaginan? Lo que pasó ni yo puedo explicarlo.

Les juro que no estoy muy claro con los argumentos que me dio papá; digo, si puedo considerar aquella rara voz como mi padre. Nunca me creí el invento de que mi madre era mi padre y mi padre era mi madre y los dos uno solo. Aunque la cosa se puso mucho más rara y complicada cuando apareció un tal Espíritu Santo y luego éramos tres. No tienen ni idea de lo que sucedió al pasar el tiempo. Tuve que convencerlo de que fui yo quien creó todo. El muy iluso se creyó el cuento de que todo aquello lo había hecho en seis días y que inventé una séptima jornada para dormir porque no podía acostumbrar al cuerpo de tanto trabajo. ¡Tonto el niño!…, no sabe que evité la primera bronca en la historia de la historia.

Dos tipos raros casi idénticos, llamados Quark y Antiquark, se disponían a entrarse a pescozones. En eso llegué yo. Jee, jee…, creo que allí nació el arbitraje…, bueno, en realidad llegué tarde para evitar la bronca y se dieron dos o tres puñetazos. Todo por culpa de la metalicidad y la bendita radiación cósmica de fondo. No pude impedir que soltaran hidrógeno y helio por todos lados. La cosa se puso fea.

El maldito “bang” me dejó sordo por dos siglos y ni hablar de la intoxicación de protones y neutrones… Lo que pasó al principio y al final ya ustedes lo saben. Me volví alfarero y Adán se puso bravo porque cogí la costilla más fea. En fin…, otros
detalles se los contaré en la próxima conversación. Se acerca mi hora de almuerzo y estoy cansado de reparar estrellas. ¡Nos vemos! Procuren que me guste la crítica o no les daré otra entrevista…

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Por Iramis Alonso Porro.

Vacacionaba de seguro la musa de Guy de Maupassant aquel día de 1877 en que el conocido narrador francés decidiera firmar, “en nombre del buen gusto”, una protesta para evitar la construcción del que es hoy símbolo de la capital francesa: la torre Eiffel.

Junto a muchos otros “amantes apasionados de la hasta ahora intacta belleza de París”: escritores, pintores y escultores, Maupassant arremetió contra la obra maestra de la arquitectura metálica. “Pirámide horrorosa y fragmentaria”, la llamaría en una entrevista, para luego anunciar a sus conciudadanos que se veía en la obligación de abandonar Francia, porque allí se encontraba con la imagen de “esa torturante torre Eiffel”.

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Por Ana Lilian Lobato Rodríguez
2 de julio de 2007

Imaginería y ciencia caminan juntas cuando se trata de encontrar un espacio que propicie nuevas búsquedas tecnológicas dentro del arte. El uso de herramientas informáticas por parte de jóvenes artistas, generó excelentes resultados en los senderos de la creación durante el desarrollo del IX Salón de Arte Digital realizado en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En el IX Salón y Coloquio de Arte Digital fueron presentadas interesantes propuestas con la participación de 120 obras impresas y alrededor de 39 audiovisuales. Gran diversidad temática y estilística prevaleció dentro de la muestra de artistas cubanos.

Además, el salón contó con un sitio web propio. El arte digital tiene en la actualidad cinco sitios web colocados en los portales de Cubasí y Cubarte, lo que conforma el único museo virtual del arte digital en el continente americano, con obras de cuatro centenares de artistas de más de 35 países, entre ellos Cuba.

El trabajo Software educativo, del joven habanero Leriam Jiménez, obtuvo el Primer Premio en la categoría de Obra Impresa. Su composición utiliza un inteligente manejo del soporte, coherencia formal y conceptual, y hábil inserción de lo didáctico en función de sensibilizar al receptor en relación con las situaciones de interés público. A partir de cinco fotos digitales, logra una manipulación en Adobe Photo Shop y usa como soporte para el montaje de la obra cajas vacías de CD.

“La computadora es para mí como una caja mágica, explicó el también diseñador. Cuando me siento ante ella encuentro múltiples herramientas para alcanzar mis metas. Software Educativo tiene un carácter urbanístico y ecológico. En un inicio la concebí como obra impresa, pero para el futuro la pudiera trasformar en un audiovisual con nuevas cualidades”.

El holguinero Dagoberto Driggs fue merecedor del Tercer Premio con O nos salvamos los dos (Obra Digital Impresa), la cual propone una novedosa apropiación de una fotografía de José Martí y reconceptualización de tópicos con una fuerte carga en la iconografía nacional y universal.

Driggs comentó a Juventud Técnica sobre la relación estrecha entre arte y tecnología: “La tecnología se usa meramente como una herramienta que abre las puertas de la creación. Con esta nueva técnica se pueden obtener resultados que serían dificultosos a mano. Así, con una buena dosis de imaginación y un conjunto de software, se pueden hacer cosas fantásticas. Yo pienso que este arte ha ganado gran aceptación dentro de los plásticos”.

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Por: Ana Lilian Lobato Rodríguez.

José Martí: hombre de pequeña estatura pero de mente profunda, era una especie de micro universo resumido. Multifacético y vivaz, supo captar la luz del mundo gracias a la amplia percepción de su pluma. Su tinta plasmó diversos sucesos acaecidos durante el siglo XIX así como de épocas precedentes. Con arabescos de palabras nos permitió transitar por el cosmos de la política, las ciencias y las bellas artes; cada acontecimiento narrado encerraba una crónica congelada de una personalidad, un hecho o un mero transeúnte que captó su atención.

Su genialidad ha perdurado en diversas esferas, en especial en el campo de la ciencia, por ello Juventud Técnica se suma a la conmemoración del aniversario 155 del natalicio del Apóstol.

Valioso es el anecdotario martiano dedicado a la vida de reconocidos científicos. Una pequeña muestra de ello recopila el libro Las anécdotas que nos contó Martí, minuciosa selección realizada por la Doctora en Ciencias Pedagógicas María Antonia Rodríguez del Castillo. De ese muestrario, existen dos pinceladas que dio nuestro José Martí al referirse a la vida del biólogo y químico francés Louis Pasteur y al inventor estadounidense Peter Cooper.

“La sangre que cuestan todos los triunfos.

Pasteur ama la ciencia como a una hija. La estudia con fidelidad, con ansia y con esmero. Daría por ella su vida, y ha estado ya a punto de darla. Entraba a su casa un amigo a darle la noticia de su elección en la Academia, y no lo halló trémulo de deseo como autor nuevo que espera noticias en la noche del estreno de su drama, sino sentado ante una vasija de agua, bañándose los bordes de una peligrosa herida que acababa de hacerse en su laboratorio. Y eso cuestan todos los triunfos: sangre. De las venas, o del alma.”

“El buen Peter.

Nada es más adecuado que la vida de Peter Cooper para calmar la impaciencia que ciega y trastorna a las clases trabajadoras. Nació de padres tan pobres, que a los cinco años ya ayudaba a sus padres a vender cerveza; a los diez años, ya era sombrerero; a los quince, trabajador en coches e inventor de máquinas para mejorarlas; a los veinte fabricante de máquinas para cortar telas; a los 29, artesano holgado cuya mujer guisaba la comida, por lo que como el buen Peter había de mecer al niño mientras se hacía el guiso, inventó una máquina que a la vez mecía al niño, espantaba a los insectos que turbaban su sueño, y ponía en movimiento una caja de suave música.”

Louis Pasteur: (1822-1895), químico y biólogo francés que fundó la ciencia de la microbiología, demostró la teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades

Jean Martin Charcot (1825-1893), neurólogo francés considerado el padre de la neurología clínica. Nacido en París, estudió en la universidad de esta ciudad. En 1856 fue nombrado médico del Negociado Central de Hospitales. En 1860 fue nombrado catedrático de anatomía patológica en la Universidad de París. Dos años más tarde se incorporó al equipo del hospital de la Salpêtrière y abrió la clínica más prestigiosa de su época. Se especializó en el estudio de la histeria, la ataxia locomotriz, la hipnosis y la afasia. La esclerosis cerebroespinal recibe el nombre de enfermedad de Charcot en su honor. Tras conseguir fama internacional, se convirtió en miembro honorario de la American Neurological Association en 1881. Consiguió atraer a discípulos y científicos de todo el mundo, siendo el más famoso Sigmund Freud.

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Farid al-Dim Attar (1150-1229?), poeta, médico y farmacéutico persa, nacido en Nishapur. Fue un creyente de la tradición filosófica y mística islámica sufí. Viajó por todo Egipto, Turkestán y la India, volviendo siempre a Nishapur. Fue un escritor muy prolífico y su obra más famosa es El lenguaje de los pájaros, un poema de 4.600 dísticos que relata en forma de alegoría la búsqueda de una bandada de pájaros de su rey, el Simurgh, la doctrina sufí de la unión divina y humana. Otras obras importantes son El libro del consejo y el Libro del ruiseñor. También escribió una obra en prosa que resume las biografías y dichos de famosos místicos musulmanes.

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Franz Anton Mesmer (1734-1815), médico austriaco famoso por inducir un estado de trance, llamado mesmerismo, como mecanismo de curación. Nació cerca de Constance, Alemania, y estudió en la Universidad de Viena. Alrededor de 1772 afirmó que existía un poder, semejante al magnetismo, que ejercía una extraordinaria influencia sobre el cuerpo humano. Lo llamó magnetismo animal, y proclamó sus virtudes curativas. Publicó su descubrimiento en 1775. Mesmer empleó con éxito su sistema para curar a sus pacientes, y su técnica obtuvo cierto respaldo entre sus colegas. En 1785 se pidió al gobierno francés que nombrara una comisión de investigación compuesta por médicos y científicos, cuyo informe fue desfavorable para la teoría de Mesmer. Perdió su prestigio y pasó el resto de su vida en la oscuridad. Desde entonces, este tema ha pasado del terreno de la charlatanería al de la consideración científica. Hoy en día se identifica a ese trance con la hipnosis, y se ha reconocido ampliamente su utilidad a la hora de tratar ciertas dolencias.

Entre sus principales obras están: Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal (1779), Tratado histórico de los hechos relativos al magnetismo animal hasta abril de 1781 (1781) y Memorias de F.A.Mesmer, doctor en medicina, sobre sus descubrimientos (1799).

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“Franz Anton Mesmer.” Microsoft® Student 2008 [DVD]. Microsoft Corporation, 2007.